miércoles, 9 de junio de 2010

De sombras y llamas

"La traición: persona sin piel que avanza saltando de una piel a otra"
"La confianza: danza sin paraguas bajo una lluvia de puñales"

"¿Qué es el ser humano?" se preguntaba Gabriel tendido sobre su sofá de ecocuero de color blanco invierno, algo medio hueso y medio marfil. Sus pies bien resguardados con zapatos Panama Jack del número 42 reposaban con total despreocupación sobre un puf de Bo Concept del mismo tono que su sofá. Un espeso humo manaba de su boca dibujando figuras multiformes en el aire, pasando de unicornios a medusas, de delfines a tiburones y de campos de flores a praderas en llamas incandescentes.
Gabriel estaba seducido ante la magnificencia de las imágenes que se formaban frente a sus ojos y notó cómo el humo luego se desvanecía sin tomar en cuenta la tristeza de Gabriel, quien se lamentaba por cada bocanada gris que desaparecía en el espacio.
Apagó su puro en un hermoso cenicero de cristal que le había regalado Antonella, una bella italiana que conoció en la torre Petrin, en Praga. Con sólo presionar su puro con aquella fina y, al mismo tiempo, banal alhaja, recordó a aquella hermosa mujer que apareció con un vestido Giorgio Armani blanco de dos piezas. Mientras recordaba sus fogosos e italianados labios y caderas, volvió a su mente aquella pregunta que hace tres horas se había posicionado en su cerebro tras el primer vaso de Havana Club de siete años: "¿Qué es el ser humano?".
En ninguno de sus 30 años había podido responder esa cuestionante. Recordó incluso que su primera pregunta fue esa... se la formuló cuando vio a aquella extraña criatura enmascarada y vestida de blanco que le propinó una tunda en el trasero, haciéndolo llorar con molestia y desesperación por el frío reinante de aquella apabullante nueva forma de libertad que nunca había deseado ni pedido, además del dolor en su nalga derecha.
Observó su vaso de ron, su terno Armani, su sofá y puf de marca, rememoró el vestido de Antonella y el perfume que ella usaba... "Channel, creo"... pensó. "Acaso el ser humano es lo que viste, toma, baila y utiliza... o acaso es algo más. ¿O somos simples animales con procesos neuronales más complejos?". Dijo esto y una nueva pregunta abordó su mente "¿Por qué los humanos somos más complejos que una mosca? ¿Somos realmente complejos? ¿Qué es ser complejo? Porque está el complejo intrincado, el conjunto de edificios y el que se manifiesta en el comportamiento"...
Gabriel no soportó aquella pregunta y menos pudo soportar todas las otras que se le aparecieron, "¿Que es el alma? ¿La mente? ¿Existe la mente y el alma? ¿que nos diferencia de los otros animales, o no existe diferencia alguna y sólo nos creemos superiores por tener pulgares oponibles?". Finalmente llegó a la conclusión de que los seres humanos no son más que fuego, una mezcla de sombras y llamas que pueden avivarse o apagarse y cambiar sin razón alguna aparente. "Entonces -pensó- esta vida no tiene ningún sentido, pues el fuego da abrigo como puede quemar... por ende nadie es de fiar... la chimenea que me arrulla con su calor mientras leo mi libro puede incendiar mi casa sin pensarlo dos veces...".
Viéndose en esta encrucijada notó que toda su vida era vacía, intentando sopesar esta pregunta con la compra de implementos para poder encajar... "to fit in", decía siempre, para sentirse parte del grupo. Fue con esta conclusión que se levantó de su cómodo sofá y ahora con una copa de vino tinto en la diestra observó el contaminado aire santiaguino desde el balcón de su departamento ubicado en el quinceavo piso de un holgado edificio. Miró la calle, vio que no había transeúntes y saltó desparramándose su cuerpo en el pavimento capitalino.
Cual fue la suerte de este desgraciado, que apenas hubo chocado con el piso y muerto destripado, despertó en la celda en la que residía por hace cuatro años, luego de matar a hachazos a todos sus seres queridos, repitiendo constantemente la frase "no confíes en el fuego, no confíes en el fuego... con confíes en nadie"... y a su mente llegó la imagen de Antonella ensangrentada luego que la encontrara con un inglés en su lecho nupcial.